➤ Cómo Tratar La Epilepsia En Perros Con Medicina Veterinaria

Aquí te enseñamos cómo tratar la epilepsia en perros con medicina veterinaria. Los fármacos antiepilépticos (DEA) funcionan principalmente inhibiendo la acción de los neurotransmisores excitadores, estimulando las vías inhibitorias o alterando la función del canal iónico en el cerebro. No todas las drogas funcionan igual de bien en todos los animales, y sus perfiles de seguridad son algo variables.

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¿Cuándo se debe comenzar el tratamiento?

¿Cómo tratar la epilepsia en perros con medicina veterinaria?
¿Cómo tratar la epilepsia en perros con medicina veterinaria?

Una sola convulsión aislada generalmente no se considera una razón para comenzar el tratamiento con DEA. El tratamiento con estos medicamentos generalmente está indicado cuando se han producido múltiples convulsiones generalizadas dentro de un período de 24 horas, un perro ha tenido al menos dos convulsiones dentro de un período de seis meses, o un perro tiene signos inusuales o graves durante el período postictal.

Una vez que el tratamiento se ha declarado necesario, el proceso de elegir el medicamento correcto requiere un equilibrio entre la eficacia y la tolerabilidad. Aunque muchos efectos secundarios a corto plazo se pueden controlar titulando las dosis de medicamentos, algunos AED tienen el potencial de causar efectos adversos significativos. Por lo tanto, es importante que los medicamentos se elijan y se prueben con cuidado, y que se reconozca que no todas las epilepsias son susceptibles de tratamiento farmacológico.

¿Cómo tratar la epilepsia en perros con medicina veterinaria?

Para saber cómo tratar la epilepsia en perros con medicina veterinaria, es necesario que conozcas los medicamentos que están indicados para esta afección. A continuación te mostramos una descripción detallada de los más comunes:

1. El fenobarbital

Un DEA de primera generación, es uno de los medicamentos más utilizados en pacientes veterinarios, porque es efectivo, relativamente económico, bien tolerado y fácil de dosificar. Los efectos secundarios graves incluyen pérdida de células sanguíneas (citopenias) y toxicidad hepática.

Otros efectos secundarios incluyen sedación, ataxia y aumento del apetito y el consumo de agua. Los perros también pueden desarrollar tolerancia al fenobarbital con el tiempo, y son susceptibles a los efectos de abstinencia ya que se puede desarrollar dependencia física.

2. Bromuro de potasio

Este es otro DEA de primera generación que a menudo se usa para tratar la epilepsia canina. Cuando se utiliza en combinación con fenobarbital y otros AED que se metabolizan en el hígado, las dosis de esos medicamentos pueden reducirse potencialmente para reducir el riesgo de daño hepático.

El bromuro también puede ser útil para resolver algunos casos de epilepsia que no responden a la monoterapia con fenobarbital. Los efectos secundarios del bromuro incluyen sedación, ataxia, vómitos, aumento del apetito y consumo de agua.

3. AED de segunda generación

Los AED de segunda generación, utilizados en perros, incluyen levetiracetam, zonisamida, felbamato, gabapentina, pregabalina y topiramato. De estos, levetiracetam y zonisamida se usan con mayor frecuencia. El levetiracetam se considera una opción de tratamiento particularmente segura con una amplia gama de dosis, sin embargo, su eficacia sigue siendo poco clara.

Los efectos secundarios se consideran leves, y la sedación y la ataxia se informan con mayor frecuencia. Además, la administración conjunta con fenobarbital puede afectar el tiempo que permanece en el torrente sanguíneo. Zonisamida es metabolizado por el hígado y puede causar toxicidad hepática, aunque esto se observa con poca frecuencia.

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Otros efectos adversos incluyen sedación, ataxia, vómitos e inapetencia. Se absorbe bien, funciona a través de múltiples mecanismos y ha demostrado ser eficaz contra una variedad de tipos de convulsiones en humanos. Debido a que interactúa con el fenobarbital, las dosis de zonisamida deben aumentarse cuando los dos medicamentos se usan en combinación. El medicamento para la epilepsia humana de segunda generación, lamotrigina, no se recomienda para perros, ya que puede causar arritmias cardíacas.

4. AED de tercera generación

Varios AED de tercera generación se han comercializado para uso humano en los últimos años y pueden resultar útiles en el tratamiento de la epilepsia canina. Se ha demostrado que la lacosamida es bien tolerada en las personas, y existen algunos datos específicos caninos para respaldar su uso en perros. La rufinamida, un DEA novedoso que es diferente a cualquier DEA existente en el mercado, también puede tener algún potencial para el tratamiento canino.

Finalmente, se están investigando otros tipos de medicamentos para el tratamiento de la epilepsia en perros, incluidos los medicamentos que disminuyen la inflamación, alteran las conexiones entre las neuronas y abordan otros problemas de salud cerebral, pero aún no están listos para su uso general.

Dosis de medicamentos

Determinar la dosis adecuada para un DEA es un proceso extendido. Si bien la dosis inicial está determinada por el peso, diferentes perros metabolizan estos medicamentos de diferentes maneras.

Por lo tanto, a menudo se necesitan una serie de análisis de sangre para evaluar los niveles séricos del fármaco a lo largo del tiempo y asegurarse de que los niveles permanezcan lo suficientemente altos como para ser terapéuticos pero lo suficientemente bajos como para no ser tóxicos.

Si bien la medición de los niveles séricos de AED es una herramienta de monitoreo útil, no es un sustituto de la evaluación clínica al determinar el tipo de medicamento y la dosis apropiados para cualquier perro individual.

Epilepsia Refractaria: resistente a los medicamentos

La epilepsia resistente a los medicamentos o refractaria presenta desafíos de tratamiento adicionales tanto en términos de dosificación como en la elección del medicamento. La epilepsia refractaria se diagnostica cuando el tratamiento con dos AED apropiados ha fallado, y esto ocurre en 30-40% de todos los perros con epilepsia.

En ocasiones, se puede tratar mediante la adición de medicamentos de segunda o tercera generación, como gabapentina, zonisamida, levetiracetam o pregabalina en un régimen de múltiples medicamentos. Hay algunos perros para quienes el control de las convulsiones puede seguir siendo esquivo.

Nadie puede saber mejor que los especialistas cómo tratar la epilepsia en perros con medicina veterinaria. No es malo estar informados acerca de esto. Sin embargo, debes llevar a tu mascota a que lo vea un veterinario, y decida el medicamento que más le conviene y la dosis correcta para el tratamiento. Recuerda que es mejor atender que lamentar. La automedicación no es nada recomendable en estos casos y la vida de tu mascota no es un juego ¡No la arriesgues!

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